domingo, 13 de septiembre de 2009

UN VIAJE AGOTADOR

Del repollo que trajo la cigüeña con la semillita que había puesto mi papá en la panza de mi mamá…. La cuestión es que aquí estoy. Una vieja se acerco y me entere que mi viejo se parecía a mi, seguro por la cabeza pelada del Sr. Que lloraba cuando me vio. Yo me asuste porque no le había hecho nada para que se pusiera así y el perro fue el que volteo la olla.
Me preguntaron si quería -Aaajjooo Aaaajjooo- y lo guarde por si aparecía ese tal Drácula mostrando los dientes nuevos que el pobre ratoncito debe haber echo mucha fuerza para llevar y anda a saber cuanto abría tenido que pagar.
Pero después me entere que Ali Baba había venido con los cuarenta ladrones y menos mal que estaba Cachabacha y le dijo a la Cabra que abra la pata, pero ella no hizo caso entonces el Gordo le pego al Flaco en la nariz y le empezó a crecer porque estaba mintiendo. Dijo que lloraba porque el Príncipe se enamoro de una chica toda sucia con ceniza que había perdido un zapatito de vidrio, eso no se lo cree nadie. Menos Don Sherlok que vino a buscarlo con una lupa acompañado de Watson, yo me reí mucho porque pensaban encontrarlo sanito después de caer por la escalera. Cuando llego lo estaba esperando Batman y Robin para preguntarle si su asistente era pariente del Guason. El payaso que se robo las pinturas de la vieja y tenia una sonrisa muy fea. Pero mas feo era pisar caca descalzo por eso me subí a la alfombra de Aladino que le había prestado el Genio que dormía adentro de la lámpara. Desde arriba veía como los Enanos ataban a Gulliber. Yo les grite que liberen a Willy, pero no me hicieron caso. Ya que estaba fui hasta el polo Norte y le pregunte a Superman si me daba una mano, pero estaba ocupado acomodando la criptonita en la calabaza para llevar a una fiesta a la Princesa que se había comido una manzana que le había dado la serpiente y tenía frió porque en el otoño se le cayo la hoja de parra. Me despedí y en la otra cuadra lo encontré a Papá Noel alimentando a los camellos porque tenía que ir a visitar a un chico que estaba en un pesebre. Le pregunte por los otros dos y me explico que estaba confundido que él trabajaba solo y que los camellos no tienen cuernos y viven en el desierto y son mas lentos que los renos, por eso los tres salieron antes siguiendo un Lucero, pero llegaron como 12 días después. Yo no le dije nada, pero estaba convencido que tardaron tanto porque venían mas cargados y además el niño todavía no tenia zapatitos para poner en la ventana. Tire una piedra y caí en el Cielo, menos mal que mi vieja estaba equivocada y no te vas al infierno por tirar piedras, volví saltando en una pata y cuando llegue a la Tierra me dieron las bolitas, la japonesita y la tiradora, dos de mis preferidas que perdiera en el hoyito. Casi me agarra la soga y tuve que seguir saltando hasta que vino el lobo que se estaba vistiendo después de comerse a la abuelita. Caperusita nos convido con chocolates Jacks y el Sr. Neurus lo encerró a Larguirucho en la jaula de la lechuza, mientras Serrucho cantaba…
- ¡¡Chi qui ti taaa dime porqueeeee !!
Con Hijitus nos cruzamos en frente para decirle a la vecinita que no le diga a Oaki que estaba locoloto porque de día tira besitos y de noche sueña con ella. Oliver nos atendió muy atento pero la vecinita no estaba. Yo había dejado estacionada la alfombra en la calesita y me la habían pisoteado los caballos. Me subí al primer barco que paso pero no los pude alcanzar porque se hundió cuando choco con un témpano. Yo creí que me ahogaba cuando a mi lado paso el Corcel Negro y me prendí de su crin. En la playa el sol me quemaba. Entre corriendo en el mar y una ola me envolvió, el Capitán Nemo me subió al Nautilus, un submarino que no era amarillo como el de los Beatles, y me llevo a pasear como 20.000 Leguas debajo del mar. Cuando me dejo en el cine Los Tres estaban Chiflados y el pelado se parecía a mi viejo, pero nunca le dije nada. En el intervalo me compre una Rodhesia y me fui a mi casa. Justo cuando el Pato Donald terminaba de contar alcance a esconderme y encontré la piedra libre en el momento que descubrían a Popeye comiendo espinacas porque Brutus le estaba dando un besote a Olivia.
En ese momento me acorde que no había hecho los deberes que me daba la Maestra Ciruela y estaban redifíciles, menos mal que Petete siempre me ayudaba y pude hacerlos rápidamente. Las Carabelas de los ingleses que vinieron a invadirnos se las llevo Cristóbal Colon y descubrió que el huevo podía quedarse parado. La Reina Catolica le presto unos pesos a Don José de San Martín y se fue de vacaciones a esquiar a la cordillera. Cuando le pregunte a mi viejo donde estaba la cordillera de los Andes me dijo que le pregunte a Mamá que es la que guarda todas esas cosas.
A esa hora del día tenia que bañarme, cenar e irme a la cama. Antes le dije a mi mamá que le diga a Colorín que a mi el colorado no me gusta y a este cuento lo pinto de alegría.

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