sábado, 31 de octubre de 2009

El Carnet Vencido.

Mi hijo Toni estaba viajando desde Bahía Blanca y me pidió que lo fuera a buscar a la terminal de Choele Choel, distante unos diez kilómetros de mi pueblo.
Como a las 20 hs, monte en mi chiva vieja y salí. Ya llegando a Choele, a la altura de la calle Avellaneda por la ruta 250, me detiene un control policial en operativo. Se acerca un uniformado y me solicita la licencia de conducir y la documentación del vehiculo, llámese Tarjeta Verde.
Se lo entrego y me comunica que se encuentra vencido el carnet desde el 16 de noviembre del año pasado, es decir, que no tenia carnet, según me dijo el policía actuante, porque tener el carnet vencido equivale a no tenerlo.
La verdad no me había percatado del detalle por varios motivos. En principio se podría decir que soy de poco salir y luego cuando lo hago, lo mas lejos que voy es hasta Choele por algún tramite o como en esta oportunidad, a dejar o buscar a mis hijos en la terminal y este tipo de operativos son bastante esporádicos y mas de una vez no me detienen por ser un viejo conocido de la zona.
Lamentando el incidente, le solicito que me haga la correspondiente infracción, reconociendo que el carnet estaba vencido y de esa manera poder continuar con mi cometido de buscar a mi hijo a la terminal.
Fue entonces cuando el policía me dice que debo ir hasta el destacamento que se encuentra vecino a la Sociedad Rural a unos cinco kilómetros de donde nos encontrábamos. Inmediatamente le dije que si, que pasaba por la terminal a buscar a mi hijo y de allí al destacamento. Dijo que no había ningún problema, y arranco.
Un patrullero me sigue, y pienso que casualmente iba para el mismo lugar que yo, llegando a la terminal enciende la sirena y veo que por la Calle Kennedy, venían dos patrulleros más y una moto patrulla, todos con sus respectivas sirenas y luces encendidas. Ingreso a la playa de estacionamiento de la terminal y veo con asombro que todo ese despliegue policial también ingresa detrás. Estaciono y me bajo tratando de ver que es lo que estaba pasando porque no es muy común, digamos mas bien extraordinario, que se produzca una persecución policial de tal envergadura en la zona.
Es entonces cuando me sorprendo rodeado de al menos tres patrulleros y una motocicleta sumando en total unos ocho policías uniformados, armados y mostrando una hostilidad insospechada hacia mi persona.
Pregunto que paso, que fue lo grave de mis actos?.
A lo que me responden que estaba incurriendo en una resistencia y desobediencia a la autoridad, y me mencionan el Art. 239 del código penal, que por mi ignorancia desconocía, aunque es deber de cada ciudadano conocer cada uno y recordar de memoria los artículos del código penal.
Explico la situación y les digo que ni bien pueda encontrarme con mi hijo me presentaría en el destacamento sin ningún problema, ratificando mi identificación y mi domicilio, como para que no pensaran que era mi intención fugarme en una Chevrolet 89 mas conocida que la ruda, para nunca mas ser visto por la zona. En ese momento por medios radiales se comunican con el jefe del operativo quien llega al lugar en otro patrullero con tres policías más a bordo.
Yo me sentía como en Expreso de medianoche, un traficante de drogas, un asesino, un ladrón, pero en realidad estaba tranquilo porque sabía que mi falta se limitaba a tener el carnet vencido. El jefe del operativo entiende la situación y me permite esperar el arribo del micro pero con la custodia de dos policías. Yo voy hacia los andenes, entre al menos un centenar de personas sorprendidas y asustadas por el operativo al mejor estilo Hollywood, y averiguo que el micro llega en unos diez minutos. Vuelvo y les comunico a mis custodios policiales que me demoraría ese tiempo porque era lo que el micro tardaría.
Es entonces cuando uno de ellos me increpa diciendo a viva voz que me estaba declarando en rebeldía por lo que debía llamar nuevamente pero esta vez al jefe del destacamento quien vendría en persona para que yo le explique porque aun no iba a concurrir al destacamento.
Mientras lo espero decido tomar un café en la confitería de la Terminal y me hubico en una mesa en el interior de la misma. A los pocos minutos veo que un gran despliegue policial se esta produciendo en la puerta, donde ahora si, un gran numero de policías se mezclaban con la gente esperando mi resistencia porque tenía el carnet vencido. Un oficial se acerca a la mesa donde tomaba mi café y le pregunto si todo ese operativo era por mi falta gravísima de tener el carnet vencido.
-Me va tener que acompañar- dijo con tono autoritario el gorrudo.
Y salgo con él de la confitería donde inmediatamente me rodean al menos seis uniformados y camino entre ellos hacia la playa de estacionamiento. Nuevamente me ordenan que en forma inmediata debo ir al destacamento y les pregunto si no podíamos esperar a esta altura unos dos minutos mas para no desencontrarme con mi hijo. A lo que me respondió que no. Que ya mismo debía acompañarlo en calidad de detenido y ya sinceramente pensé en el valor que tiene el carnet de conductor vencido.
Pero accedí al pedido y me subí al patrullero y desde allí pude ver hacia la Terminal como la gente en gran numero presenciaba el espectáculo, de la detención del peligroso delincuente que había cometido el horrible crimen de no darse cuenta que tenia el carnet vencido.
Con las luces y las sirenas de dos patrulleros y una motocicleta soy llevado al destacamento donde me preguntan nuevamente mi nombre y apellido, domicilio y numero de documento. Grande fue mi sorpresa cuando escucho al oficial decir que iba a comunicar del acontecimiento al fiscal Flores con quien habla por te. Y aparentemente este le indica que se me notifique de mi procesamiento por el artículo mencionado.
En ese momento mi hijo era traído con su equipaje en el patrullero también al destacamento el que había sido notificado por dos policías, en cuanto bajó del micro, de que debía acompañarlos, todo esto frente a la misma cantidad de publico presente en la Terminal, entre los que, obviamente por ser una persona que ha vivido siempre en la zona, me conocen y también a mi hijo y que segura y tranquilamente pueden estar pensando en cualquier clase de delito grabe menos en que tenia el carnet vencido.
Así las cosas, me notifican del procesamiento y la causa penal que ahora me inician y que para retirar el vehiculo de la playa de estacionamiento de la Terminal tendría que buscar a alguien con el carnet en condiciones. En esto llega mi hijo…
-¿Que cagada te mandaste?- Preguntó.
- Se me venció el carnet.-
- ¿Y por eso todo este quilombo?
- Parece que es grave che. Me van a procesar-
- No jodas…
El oficial que escuchaba nuestra conversación comenzaba a llenársele de colores la cara.
- No te jodo. Se me venció el carnet y ahora tenemos que pedirle a alguien con uno en condiciones para que nos saque. Estamos los tres presos…
- ¿Quiénes tres?...
- Vos, yo y la chiva en la terminal… No la viste?
- Si, allá estaba, custodiada.
- Puedo usar el teléfono para llamar a alguien que nos venga a buscar?- Pregunte al colorido Oficial.
- No. No se puede usar el teléfono para cosas particulares.- Respondió el Oficial, con la vena yugular que le explotaba en el cuello.
Por suerte mi hijo tenía un celular y llamamos a un amigo de Luis Beltrán para que nos vaya a rescatar del mal trance. Si no hubiera contado con un celular seguramente aun estaríamos caminando por las instalaciones de la rural para ver si alguna vaca tenía el carnet actualizado. En conclusión después de dos horas de idas y venidas podemos recuperar la libertad… los tres.
Cuando llego a casa comienza a sonar el teléfono, muchos de mis amigos querían saber que era lo que me había pasado, con la lógica preocupación que produce este tipo de despliegues policiales y en el cual yo estaba involucrado, pero nadie sabía que se me había vencido el carnet. Agradecí la preocupación y lamente haberlos inquietado con mi carnet vencido.
Uno piensa… bueno, aquí termina la historia. Pero no. Error.
Como a los dos meses me citan a declarar en los tribunales penales.
Parece que la justicia también andaba sobrada de tiempo y personal y se dedicaron a investigar porque se me había vencido el carnet.
- ¿Sabe usted que esta procesado por infracción al artículo tal y tal del código penal, etc, etc. ¿Y que tiene derecho a que lo acompañe un abogado de su elección y si no tiene uno el estado se lo provee?...- Dijo la gordita que me atendió, disfrazada de abogada pero que apenas termino 5to, picoteando en una PC desvencijada por el traqueteo de tanto papel gastado al pedo.
- Yo no tengo recursos para un abogado que me defienda del carnet vencido.- Respondí- Así que nómbreme uno nomás…
- Bueno va a tener que ir a tal dirección en el segundo piso arriba del Banco Patagonia y pregunte por el Dr. Fulano de Tal que yo lo voy a llamar para que lo atienda.
A pata, el tipo salio pateando piedritas, o sea yo, a ver a mi abogado que no conocía, pero como era gratis, me causaba mucha gracia, con todo lo que he pagado de honorarios de estos cuervos por fin tenia uno gratis. Y andaba con tiempo para defenderme del carnet vencido.
Subí las escaleras y le di unos golpes a la puerta que me había indicado la gordita.
Me atiende la secretaria de la secretaria de mi abogado, que estaba para atender la puerta y cebar mates, pero disfrazada de abogada.
Le dije quien era y a lo que venia y dijo que enseguida me atiende el Dr.
Te hacen esperar un poco, como para disimular que están al cuete y al rato me hace pasar.
Me indicó por donde tenia la oficina el Dr. Y entré.
- Buenos días Dr.
- Pase, tome asiento- indicándome la silla y revolviendo los papeles amarillos de viejos que tenia cosidos con hilo choricero sobre el escritorio.
Me acomode y escuche que ya estaba al tanto del problema y haciéndose el simpático me dijo…
- Bueno este tema se puede resolver fácilmente.
- Me parece bien- dije yo, pensando que por fin alguien la tiene clara.
- Con cien litros de Gas Oil, nos olvidamos del tema y no te quedan antecedentes.
- Bueno- le dije- el tema es que yo uso una camioneta naftera. ¿No habrá una posibilidad que en vez de Gas Oil sea nafta?. Aunque sea común no importa…
- No, usted no entiende –me dijo- Usted es el que tiene que pagar cien litros de Gas Oil.
Entonces me puse serio. Estos tipos chuparon algo fuerte a la mañana temprano, pensé. Y allí nomás, haciéndome el caliente le dije que yo no tenia nada que pagar porque no había cometido ningún delito como para una condena semejante y que mas vale que me defendiera como corresponde porque para eso era mi abogado defensor, que no se abusara de mi pobreza porque había recurrido al defensor del estado, porque estaba dispuesto a vender lo que sea para pagar un abogado que le hiciera juicio a él, por incompetencia, si no me defendía como corresponde de mi carnet vencido.
Pidió que me tranquilizara y pregunto si quería declarar, de lo contrario podía negarme, que él me recomendaba no hacerlo y con eso no pasaba nada. Yo, la verdad, no entendía nada. ¿Porque no iba a declarar si tenia razón? Además lo que yo quería era declarar, así le daba trabajo a la gordita y de paso aprovechaba el viaje a Choele, ya que estaba. Me ordeno entonces que volviera al 30 y si tenía ganas de declarar que declare.
A pata, el tipo salio pateando piedritas, o sea yo, de vuelta al 30.
Pregunte por la gordita y me hicieron pasar a una oficina. Me senté al lado de la vieja computadora donde había estado antes y al ratito apareció la gordita.
- ¿Va a declarar?- preguntó.
- Si. –le dije y acomodándome en la silla, saque un cigarrillo y le pedí un cenicero.
- ¿Va a declarar? – Volvió a preguntar la gordita, mirando el reloj que marcaba casi el mediodía y ella seguramente quería tomarse el piojo a seguir descansando en la casa.- ¿El abogado le aconsejo que declare?- indagó.
- No. El me aconsejo que no lo hiciera, pero yo tengo ganas de declarar y voy a declarar – porque se me da la gana pensé, pero no iba a buscar bronca con la gordita que cumplía ordenes.
Cuando dispuso la vieja computadora, me aviso que empiece a declarar lo que había ocurrido la fatídica noche del carnet vencido. Me recomendó que lo hiciera despacio así podía escribir todo como yo lo contara.
Me hice hacia atrás cruzando las piernas, le di una pitada a mi cigarro y empecé…
- Resulta… que yo estaba en mi casa en Beltrán, cuando suena el teléfono. Atiendo y era mi hijo que esta estudiando en Bahía Blanca junto con su hermana y que como tenia unos días libres se venia a casa, por lo que me solicito que lo fuera a buscar a la terminal…
- No son necesarios los detalles.- dijo molesta la gordita.
Pensó que yo le estaba tomando el pelo, entonces le exprese que en realidad yo quería contarle como se sucedieron las cosas para que el juez entienda cuando lea el expediente que yo no iba a buscar un cargamento de drogas a la terminal, no pensaba fugarme, que no tenia intención de causar tantas molestias a la policía y menos a la justicia y mucho menos me había dado cuenta que tenia el carnet vencido.
La cuestión que después de una hora y media termine con mi declaración y la gordita la imprimió para que la firmara.
- Listo –dijo acercándome las cinco hojas de mi declaración- está tal y como usted lo declaró…
- Bueno pero yo acostumbro leer antes de firmar, así que si me disculpa quiero ver que todo este como corresponde a los hechos.
La gordita volvió a mirar el reloj y me apiade de ella y firme al pie de cada hoja.
- Esto es todo –pregunte-
- Si. Después lo va a citar seguramente el juez para que ratifique o rectifique su declaración.
La salude y me fui.
Ahora ustedes piensan… acá termina la historia. Pero no. Error.
Después de dos o tres meses, nuevamente recibo una citación al 30. El día y hora establecido, me presento y me comunican que el fiscal Flores me va a atender en unos minutos. Ya saben, la maniobra de siempre, te acomodas, esperas y cuando ya disimularon bastante, te hacen pasar.
- Buen día Dr.
-Buen día Norberto. Acá tengo el expediente del tema tuyo. Yo creo que con cien litros de Gas Oil arreglamos todo para que no te queden antecedentes. –comento como para que agarre viaje y terminar con el tema ridículo en que lo habían metido, según él, los milicos boludos.
- Yo ya le dije a mi abogado defensor que mi camioneta es naftera y si lo quieren arreglar así que me conformo con nafta común, que la chiva no es delicada.
- Pará que vos no estas entendiendo. El que tendría que poner el Gas Oil sos vos. –como si yo no me hubiera dado cuenta como venia la mano.
Me hacía pero no era.
- ¿Ya me condenaron entonces?. –pregunte-
- No. Esta citación es para que ratifiques o rectifiques todo lo declarado. –mientras iba pasando las cinco hojas de mi escueta declaración.
Le iba a pedir la declaración para revisarla nuevamente y después me dio lastima, ya había visto pasar mi firma en cada una de las hojas y simplemente me limite a decirle que ratificaba todo lo dicho.
- Bueno –dijo Flores- estos pelotudos encima han declarado que rectifican todo lo dicho. Si serán boludos.
Y agrego otros adjetivos, con los que yo estaba totalmente de acuerdo, pero no se lo dije.
Dado por finalizado el acto me despido deseándole buena suerte y que fue un gusto saludarlo.
Después de al menos tres años recibo una notificación del 30 en la que por motivos de caducidad de la causa se me exime de culpa y cargo en los autos caratulados Norberto Pirri s/infracción al art 239 del código penal bla bla.
Esta es la anécdota hasta aquí para todos aquellos que piensan que la policía y la justicia realmente no se ocupan de las cosas importantes que suceden en el Valle Medio.
Deben saber, que es tan vertiginosa en la resolución de los casos de asesinatos, robos a mano armada, tráfico de drogas y otros crímenes menores, que aun les queda tiempo y recursos para destinar varios efectivos y unidades móviles en la captura, detención y posterior procesamiento, a un vecino común sin antecedentes que tiene el carnet vencido. La justicia Señores… anda sobre ruedas, lo que quiere decir que además de ciega, es paralítica

4 comentarios:

  1. Si no hubiéra vivido mis años de juventud en Argentína creería que esto no es más que otro de tus cuentos, fruto de tu ávida imaginación.
    Es realmente increíble que estos inadaptados a la sociedad aún no hayan sido extinguidos.
    Un abrazo delincuente, seguí escribiendo.

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  2. totalmente de acuerdo...en argentina le dan arma y titulo de policia a un adoquin con una micra de cerebro...la verdad es que me creo todo de estos cabeza de perro...gracias norbi por contar esta historia.,una mas de nuestra querida policia que no hace mas que protegernos de desalmados delincuentes como vos...

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  3. soy de Lamarque vivo en Bs As y es increible e indignante leer que existen tipos que vestidos de policia cometen las atrocidades mas aberrantes como la muerte de Solano y todo lo que esa causa encierra(porque hay mas desaparecidos) ypasan al otro extremo...el de la RIDICULEZ cometiendo este tipo de payasadas que raya con la ignorancia,con mentes estrechas y que lamentablemente con un arma en la cintura las vuelve poderosamente peligrosas...porque yo te pregunto Pirri que hubiese pasado si producto de lo absurdo de la situacion hubieses reaccionado con enojo,vehemencia etc ?

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    1. Normalmente no respondo comentarios de mis lectores y acepto sin discusión sus opiniones. Pero en este caso, creo que se está cometiendo una injusticia. La Policía es una cosa y los policías es otra. La Policía es la institución, que comprende al conjunto del cuerpo, desde el jefe hasta el "milico raso" como denominamos al novato. A su vez El Jefe, depende del poder político.
      Entonces, si tenemos la policía que tenemos, también, en parte, es nuestra culpa, porque a los políticos los elegimos cada vez que votamos.
      La Policía es mediocre, porque elegimos políticos mediocres. Lo mismo pasa en Salud Publica. En ambos casos culpamos a los empleados cuando la responsabilidad es de los que elegimos para que gobiernen. Lo que tenemos es una falta total de una política que corrija estos errores. Escribí hace un tiempo una nota en facebook, denunciando que vamos "De mal en peor" y el tiempo prueba que, lamentablemente, esto es real.
      Pero, insisto, la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer. Mal puede actuar bien un buen policía o un buen medico, cuando el que conduce, no tiene un norte. De los errores de mis empleados, siempre me hice cargo, estos políticos los usan como chivos expiatorios.

      PD: No reaccioné, con enojo ni violencia, porque vi en la situación la oportunidad de poner en ridículo, no a los policías ni a la justicia, sino al sistema, como una forma de protestar, como una forma de manifestar mi impotencia, ante situaciones que por reiteradas nos parecen normales.

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